El Mengão sigue siendo la fuerza dominante en Sudamérica, con continuidad y refuerzos de élite como Lucas Paquetá. Su base, Giorgian De Arrascaeta, Pedro Guilherme y Gerson Santos, lleva años junta, logrando una cohesión difícil de igualar.
La altura de Cusco los va a exigir desde el inicio, pero están hechos para campañas largas y exigentes. Proyectados como el #1 global, tienen ventaja para controlar los cruces y hacerse fuertes en el Estadio Maracanã.
Bajo Abel Ferreira, Palmeiras perfeccionó el arte de ganar sin dominar, apoyándose en estructura, disciplina y ejecución clínica en partidos de margen mínimo. Es el equipo más confiable tácticamente del torneo, especialmente en fases eliminatorias.
Su enorme plantel inscripto marca una estrategia a largo plazo pensada para resistir un calendario cargado. Vas a ver que controlan el Grupo F con eficiencia y, otra vez, se perfilan como uno de los rivales más difíciles en fase eliminatoria.
El Xeneize vuelve con la presión al máximo, pero también con una solidez defensiva renovada y una racha de 9 partidos invicto que refleja un equipo más equilibrado. El peso emocional de ir por la séptima suma un factor intangible.
El Grupo D es de los más duros, tanto en lo competitivo como en lo logístico, pero la capacidad de Boca para rascar resultados—sobre todo triunfos ajustados de visitante—lo convierte en el principal desafiante argentino frente al dominio brasileño.
El Timão es el equipo de alto riesgo y alta recompensa por excelencia, impulsado por talento de élite como Memphis Depay y Jesse Lingard. En calidad pura, pocos equipos igualan su techo.
Sin embargo, su éxito depende de la adaptación—viajes, altura y el estilo físico de la Libertadores son variables clave. Si se ajustan rápido, tienen poder ofensivo suficiente para llegar al menos a semifinales.